We have moved!

The bigger, better, brand new DAPA blog is here (link)


Please note this Blog is not updated anymore.

We have moved! -- CLICK HERE --
Decision and Policy Analysis Research Area – DAPA

Desarrollo rural, clave para la paz en Colombia

Haciendo analísis de política:

El propósito de esta entrada al Blog es exponer una serie de recomendaciones abiertas y, no ajenas a discusión, de análisis de las políticas de desarrollo rural, como un aporte importante al proceso de paz que adelanta Colombia. Se exponen y amalgaman unos puntos de vista muy propios del autor junto a otros que se recogieron en conversaciones informales con colegas de trabajo del equipo de trabajo en DAPA-CIAT.

Pic by Neil Palmer (CIAT), Cañete basin, PeruFuente: Foto de  Neil Palmer (CIAT), Cañete basin, Perú. Tomada de http://www.flickr.com/photos/ciat/

  • Competitividad de las áreas rurales

Durante los noventa los países de América Latina abrieron sus economías al comercio internacional a través de las políticas de liberalización, privatización y desregulación con el objeto de ganar una mayor participación en la economía global. De esta manera, promover la formación y consolidación de cadenas productivas o clústers en el sector rural ha sido visto como una estrategia de creación de estructuras económicas locales con capacidad competitiva internacional.

Sin embargo, aún sigue vigente el debate sí la política pública que fomenta el desarrollo de cadenas productivas agrícola o clústers ha sido o no compatible con los objetivos sociales. La pregunta es ¿cómo una política pública de competitividad pueden ayudar en la reducción de la pobreza rural?.

En el largo plazo el apoyo de mejoras de competitivas puede ser compatible con la reducción de la pobreza pues estas iniciativas están íntimamente vinculadas con desarrollo de los medios de vida rurales. En otras palabras, las economías rurales no pueden lograr una competitividad sostenible sin la re-conceptualización de la generación de riqueza rural mediante la vinculación de los pequeños productores a cadenas productivas y a los mercados.

Teniendo en cuenta estas reflexiones es necesario retomar el fundamento de las políticas de competitividad  para vincularlas a las de inclusión social. Por ejemplo, una recomendación concreta sería lograr apoyar y fomentar la transición de un agricultor entre programas individuales pero muy complementarios como son los de Oportunidades Rurales de FIDA, que busca crear activos tangibles y no tangibles para escapar de la pobreza, Alianzas Productivas del Banco Mundial, que promueve la realización de negocios exitosos entre agricultores y aliados del sector privado claves, y Cadenas Productivas del MADR, que concluye el ciclo con el establecimiento de encadenamientos beneficios, lo que al final aumentan el valor agregados de los productos.

Otra recomendación asociada es que las iniciativas de cadenas productivas agrícolas deberían integrarse de forma activa en las agendas de competitividad departamentales a los esfuerzos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y los del Sistema Nacional de Competitividad.

  • Mercados, modelos empresariales y pequeños productores

Para promover la productividad del pequeño productor y una competitividad sostenible, es necesario referirse a los modelos empresariales. En la actualidad cada productor busca maximizar sus ganancias a costo de los demás, es decir, a partir de la explotación de los participantes en los eslabones de la cadena productiva. En contraste, los modelos empresariales resaltan la importancia de cada uno de los eslabones de la cadena productiva como tal, donde se sobreentiende que la competitividad se logra entre actores articulados y con eficiencias sistémicas compartidas. Una recomendación puntal tiene que ver con la necesidad de pensar en una manera en la cual se puedan estructurar e implementar adecuadamente modelos negocios que creen riqueza compartida entre agricultores, y en definir cuáles son los marcos jurídicos, financieros y empresariales necesarios para avanzar en esta dirección.

  •  Tratados de libre comercio (TLCs) y el sector agropecuario

Si bien es posible aumentar el crecimiento económico de un país con políticas que incrementen la demanda interna, dicho crecimiento lo restringe el tamaño del mercado local. De allí la importancia de los TLCs. Los procesos de integración comercial constituyen una fuente externa importante de dinamismo. Con su introducción surgen nuevas oportunidades de negocios, las cuales, bien aprovechadas, en el mediano y largo plazo pueden conducir a la profundización de las economías de escala y una mayor especialización productiva.

En Colombia la firma de TLCs no se ha limitado solamente a conseguir una mejor reinserción internacional mediante la liberación comercial, sino también al establecimiento de un mejor clima para la inversión. Un resultado natural que se obtiene con los TLCS es la reacomodación del tejido productivo, reasignando así los recursos disponibles, por ejemplo, capital, tierra y trabajo, hacia las actividades más productivas y rentables. Esto trae consigo ganadores y perdedores. En este sentido, el sector agropecuario Colombia no ha logrado aprovechar lo suficiente los beneficios de los TLCs, es decir, aumentar el número de posibles ganadores frente a los perdedores.

En los años recientes el sector, pese a que cuenta con grandes extensiones de tierra aptas para la agricultura y recibir importantes subsidios por parte del gobierno, mantiene un crecimiento por debajo de su nivel potencial y se encuentra aún a rezagado en comparación con el resto de la economía. Entre los cuellos de botella que deben superarse están: subutilización de las tierras, infraestructura para transportar y comercializar, uso ineficiente de factores de producción (tierra y agua), escasa innovación en los sistemas productivos, ect.

Además, el manejo de los instrumentos comerciales vigentes, niveles de los aranceles, salvaguardas, franjas de precios, etc., no necesariamente profundiza una diversificación hacia otros bienes agrícolas, aparte de los tradicionales, en los que el país podría tener buenas apuestas competitivas agresivas y ambiciosas. En general, la política comercial se ha mantenido en insistir en un desarrollo agrario en base a los mismos productos que se han protegido históricamente aumentando los aranceles y brindando considerables subsidios.

Para verdaderamente aprovechar los TLCs antes habría que empezar por atajar los cuellos de botella mencionados. Temas claves son competitividad, infraestructura y logística, ampliación de mercados, condiciones de inversión e ingresos y reducción de pobreza. No son adecuadas las políticas que subsidian y protegen los cultivos tradicionales y perpetúan las ineficiencias. Esto implica una reconversión productiva y, sin duda, Colombia tiene ventajas comparativas en los cultivos de clima tropical.

  • Desarrollo de capacidades para generar ingresos

Hay una ausencia de políticas que ayuden a los campesinos pobres o de subsistencia, a evolucionar hacia un esquema de producción agropecuaria, dónde la actividad agrícola se convierte en fuente de ingreso y no sólo de subsistencia.

  • Planificación del desarrollo y dinámicas territoriales exitosas

La planeación, el monitoreo y evaluación son la mejor manera de gestionar institucionalmente el desarrollo económico local de los territorios. En particular, los planes de desarrollo locales de los municipios rurales deben proveer una base para que las decisiones de la política pública aseguren mediante una coordinación mínima entre las diferentes entidades gubernamentales locales, departamentales y nacionales las acciones y las decisiones para apoyar las actividades rurales más beneficiosas en términos económicos y sociales para las regiones. Así, es importante que los municipios rurales usen y hagan seguimiento de lo que planteen en los planes de desarrollo municipales. Los planes de desarrollo son uno de los elementos más importantes en cuanto al fortalecimiento institucional de los municipios.

De hecho, en Colombia, según un estudio elaborado por un investigador de DAPA-CIAT en conjunto con dos estudiantes de la Universidad de los Andes, son pocos los municipios que combinan la condición de ruralidad y con un alto desarrollo humano. La evidencia empírica sugiere que éxito lo han conseguido por medio de inversiones en capital humano, con una repartición “adecuada” de la tierra, y, en especial, gracias al buen manejo fiscal (recaudo tributario y eficiencia en el gasto) e institucional (eficacia en la administración municipal).

Es mismo estudio señala que “la política pública de desarrollo rural debe resaltar el fomento de un empresariado rural. Es necesaria la creación de un sector del campesinado que maneje sus negocios con criterios más empresariales pero que conserve su identidad como campesinos. Con respecto a los minifundistas que no tienen como acceder a activos, carecen de capacidades o conocimiento para organizar una pequeña empresa y que están en la pobreza absoluta, sigue siendo necesaria una política social activa por parte del gobierno. Los exámenes evidencian una clara trampa de pobreza en el campo, por medio de la cual, puede ser relativamente fácil salir de la indigencia y llegar a la pobreza, pero una vez estando allí, no es del todo claro cómo un individuo podría llegar a ser no pobre. En este sentido, siguen siendo importantes los efectos positivos sobre la probabilidad de no ser pobre que brinda una educación completa (varios niveles educativos, en especial técnica y/o universitaria), incluida la de los padres (movilidad social), la planificación familiar (efectos negativos del número de personas en el hogar) y la construcción de infraestructura alrededor de éstos hogares (acceso a servicios públicos), etc.”

  • Brechas de género

Las brechas de género son mucho mayores en el campo que ciudad. Entre las razones deseamos resaltar dos: diferencias entre dotaciones factoriales; y las simplemente explicadas por la discriminación generada por elementos culturales y/o sociales. Sobre este aspecto es claro que lo que se puede cambiar muy en el corto plazo, y con importantes retornos sociales, es el bajo nivel de dotaciones (activos tangibles y no tangibles) con los que cuentan las mujeres del campo. Políticas diferenciadas por género tipo “Mujeres Ahorradoras en Acción” bien administrados y focalizadas pueden  llegar a ser la diferencia. Ahora con el planteamiento de la Ley Víctimas y Restitución de Tierras, las mujeres deberían tener acceso a la tierra pues ellas son claramente el motor de las economías rurales, no solamente en términos productivos, sino también porque la evidencia empírica demuestra que transmiten valores tan importantes como el fomento a la educación de sus hijos. Adicionalmente, ellas despeñan a su vez un rol tradicional, en ámbitos como la salud, la alimentación, y el cuidado de la familia. Algunos temas transversales son los programas de educación sexual, mujer y derechos humanos, mujeres y situación de desplazamiento forzado, violencias contra las mujeres, participación política y fortalecimiento de las organizaciones sociales de mujeres, etc.

  • Relevo generacional y políticas para la transición demográfica

En la gran mayoría de los territorios rurales de América Latina los productores están envejeciendo. Colombia no es la excepción. Por esta razón, para dar sostenibilidad a la producción agropecuaria del país, se deben generar estrategias para que la vida rural sea atractiva para la gente joven. Este tema se relaciona directamente con un proceso de redistribución de tierras, porque servirá de poco y en ocasiones de nada generar acceso equitativo de tierras, si los jóvenes rurales no están o no quieren estar en el campo por tener la percepción que en la ciudad tienen más oportunidades en todos los sentidos.

  • Instituciones para el desarrollo rural

Uno de los aspectos claves en un modelo de desarrollo rural para el país es el reconocimiento de la alta ruralidad de Colombia, por tanto, es necesario un  empoderamiento real del tema por parte de otras instituciones del Gobierno diferentes al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; en otras palabras, no es adecuado hacer entender que todo el tema rural de Colombia le compete a este gabinete exclusivamente. Uno de los roles fundamentales del MADR, es como conocedor de las necesidades rurales, ser un coordinador eficiente de las diferentes demandas de la población campesina, para que estas a su vez sean atendidas eficiente y oportunamente por otras entidades del gobierno que desarrollan políticas públicas complementarias como son el Ministerio de Comercio, Ministerio de Educación, el Ministerio del Ambiente, el Ministerio de la Protección Social, SENA, etc.

  • Infraestructura

Al mencionar temas relacionados con la infraestructura, se debería hacer énfasis acerca de su la importancia. Cabe resaltar que las inversiones en infraestructura no solamente ayudan a mejorar el entorno productivo de una región, sino también tienen un efecto inmediato en la generación de empleos rurales pues reducen los costos de transporte. Esto a su vez a su vez puede estimular el desarrollo de otros sectores productivos de las regiones al fomentar el acceso a mercados.

Una forma de redistribuir los ingresos sin crear mayores distorsiones de mercado es invertir en obras de infraestructura que ayuden a disminuir la desigualdad entre regiones.

  • Ciencia y tecnología para el desarrollo rural

Es trascendental la conformación y/o fortalecimiento de las instituciones o tanques de pensamiento y de investigación tecnológica que hacen un acompañamiento al proceso de desarrollo rural.

Si bien es importante un sistema de acompañamiento integral en lo técnico, productivo, etc., no se debe dejar por fuera el rol asociado, pero sí protagónico que debe tener la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Sería interesante hacer un énfasis respecto a la necesidad de generar un flujo constante de recursos para el sector generador de conocimiento, para que a su vez se promueva un importante impacto en I+D en la economía rural. Así mismo, las TICs se convierten en un aspecto clave y por ello debería resaltarse.

  • Cambio climático

El aumento de temperatura y el cambio de los patrones de precipitación causarán que la distribución de la aptitud climática de cultivos de gran importancia económica y seguridad alimentaria cambie y se vuelvan menos aptos en el futuro próximo.

Las diferentes zonas climáticas de Colombia van a enfrentar cambios en la aptitud climática de cultivos seleccionados y los agricultores van a necesitar opciones para la diversificación de sus medios de vida. Además, es probable que los alimentos que llegan a las grandes ciudades provengan de diferentes zonas, incluso, siendo hoy en día las más remotas. Las áreas de conservación, tales como páramos probablemente sufrirán con la expansión de la frontera agrícola. Si las medidas adecuadas de adaptación no se aplican, hay profundas implicaciones para la seguridad alimentaria, el paisaje ecológico, y los medios de subsistencia de los agricultores.

—————

Esta nota ha sido preparada por:

Rafael Isidro Parra-Peña S. Analista de Políticas y Economista. Trabaja en el tema Vinculación de los  Agricultores a los Mercados, Área de Investigación en Análisis de Políticas (DAPA) del CIAT. Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente las de la organización a la que pertenece.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Share this:
about CIAT

If you could answer these three short questions, that would be really appreciated http://dapa.ciat.cgiar.org/we-want-to-know-our-readers/

Our Latest Presentations