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Decision and Policy Analysis Research Area – DAPA

Productividad agrícola de Colombia: retos y temas pendientes / Agricultural productivity in Colombia: current challenges and unresolved issues

En Colombia el sector agropecuario ha sido tradicionalmente uno de los principales sectores productivos del país, sin embargo, desde la finales de los años 1990, su crecimiento sigue aún por debajo de su potencial de crecimiento y rezagado en comparación con el resto de la economía.

En el ámbito social el país experimenta aún la persistencia de las brechas entre lo urbano y lo rural, las de género y, en general, trampas de pobreza en el campo (Ver Pobreza, Brechas y Ruralidad en Colombia y “Policies for Bridging the Urban–Rural Gap in Colombia“); y en el ámbito productivo se mantiene una baja productividad agrícola.

Así lo demuestran las cifras del informe Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe de la CEPAL, la FAO y el IICA, el cual revela, entre otras cosas, que en la región persiste la divergencia entre países en cuanto productividad agrícola medida por el valor agregado por trabajador agrícola.

Colombia se sitúa como decimonoveno en el escalafón de la productividad agrícola de América Latina y el Caribe, el cual comprende a 30 países de la región, y la distancia productiva con respecto a los dos primeros, Canadá y Estados Unidos, es sustancial (Gráfico 1). Colombia está por debajo de Argentina (4), Uruguay (5), Chile (8), y Brasil (15), e incluso es inferior al promedio de América Latina (16, en 32 economías si se considera al promedio mundial); y solamente supera a Nicaragua (23), Paraguay (24), Ecuador (27) y Perú (30).

 

Gráfico 1. Productividad Agrícola en las Américas, períodos 1990-1999 y 2000-2009

Chart 1 .Agricultural Productivity in the Americas, 1990-1999 and 2000-2009

(VAA en US$ constantes de 2000 / trabajador agrícola)

(Agricultural Value Added (AVA) in Constant 2000 US Dollars per Agricultural Worker).

 

Fuente: IICA (CAESPA) con datos del Banco Mundial (2012)./ Source: IICA (CAESPA) with World Bank data (2012)

La buena noticia es que se ha dado un salto en productividad entre la década de los 90s y 2000. Colombia se encuentra en el grupo de países que han pasado de un crecimiento negativo a positivo, junto con Venezuela, Chile, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Ecuador, con tasas superiores a 2%, pero eso no implica que haya desafíos y temas pendientes.

Los factores que explican las diferencias productivas entre países son los usuales, la base de recursos naturales, el nivel tecnológico (incorporado en el capital fijo y en el capital de trabajo), el capital humano (educación, habilidades, conocimiento y capacidades), crédito, inversión en infraestructura, y capacidad de investigación agrícola.

En Colombia los anteriores son cuellos de botella y actuales desafíos para las políticas públicas. Adicionalmente, hay ciertas particularidades, por ejemplo, el sector agropecuario colombiano experimenta una baja competitividad en algunos rubros, mantiene una subutilización de las tierras óptimas para la agricultura, presenta una limitada infraestructura para transportar y comercializar los productos agropecuarios, y persiste el uso ineficiente de factores de producción (tierra y agua), entre otros.

Siguen además vigentes los compromisos de fortalecer los centros de investigación agrícola nacionales, ej. Corpoica, y no se podido responder con claridad la pregunta de ¿Cómo las innovaciones, producto de la investigación científica, se pueden transmitir de forma eficaz a los campesinos?.

Al tiempo, el conflicto armado en Colombia ha sido un obstáculo para el desarrollo de la agroindustria nacional, lo que no sucedió en otros países de la región. Usualmente los campesinos para minimizar el  riesgo de sus inversiones adquieren ganado y no invierten en cultivos de largo plazo.

Adicionalmente, el crecimiento económico reciente de Colombia viene apalancándose en la locomotora minero-energética. Por un lado, se desprende el riesgo inminente de la desindustrialización y la subsecuente “enfermedad holandesa”; y por el otro, aquellos sociales, culturales y ambientales inherentes a la propia actividad minera en los territorios donde se lleva a cabo.

En un escenario como este, los procesos de paz, la defensa a los derechos de los campesinos, las políticas de acceso a la propiedad de la tierra y la inversión pública son fundamentales para afrontar los retos de la agricultura de Colombia en la segunda década de los 2000. No hay que olvidar que la clave de un crecimiento económico sano y balanceado es la diversificación productiva y en ello el impulso de la locomotora del agro es importante.

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Agricultural Productivity In Colombia: Current Challenges and Unresolved Issues

Agriculture has traditionally played an important role in the Colombian economy as a critical component of GDP.  However, since late 1990’s the agricultural sector has been a chronic underperformer, consistently failing to meet sectorial growth projections and lagging behind national economic growth rates.

The societal impact of arrested agricultural growth is evident in income and human development gaps between the urban and rural spheres, gender inequality and the deepening of rural poverty-traps (see Pobreza, Brechas y Ruralidad en Colombia and “Policies for Bridging the Urban–Rural Gap in Colombia“). Likewise, the economic impact of stunted growth is apparent in Colombia’s remarkably low agricultural productivity.  

This fact is highlighted in the recent report, “The Outlook for Agriculture and Rural Development in the Americas; A Perspective on Latin America and the Caribbean (LAC)”, by Cepal, FAO and IICA.  The report underscores the tremendous divergence between LAC countries in terms of agricultural productivity, as determined by value-added per agricultural worker.

Of thirty countries ranked by their agricultural productivity, Colombia assumes an unsatisfactory nineteenth place. Amongst South and Central American countries, Colombia is situated in the bottom of the pack, falling behind nations like Argentina (4), Uruguay (5), Chile (8), and Brazil (15), and ahead of only Nicaragua (23), Paraguay (24), Ecuador (27) and Peru (30).  The enormous disparity between the productivity level of Colombian and those of the top ranking countries, Canada and United States, is even less encouraging (Chart 1).

Fortunately, it is not all bad news. From the 1990s to the early 2000s, Colombian agriculture made a huge leap from negative to positive growth figures in terms of labor productivity. Like many of its neighbors, Venezuela, Chile, México, El Salvador, Nicaragua, Honduras and Ecuador, the rate of agricultural productivity grew by more than 2% annually.  Still, growth rate alone is not enough to predict a turn around for these rising agricultural economies; several other important factors come into play including: natural resource base, technology (as it is incorporated in both fixed and working capital), human capital (education, ability, knowledge, skills), credit availability, infrastructure, and agricultural research capabilities.   In Colombia, these factors are bottlenecks of growth that present challenges to government and policymakers. Colombia’s situation is further complicated by a unique set of additional factors. The sub-utilization of optimal farmland and improper use of production assets, namely, land and water, reduce overall efficiency.  Infrastructure constraints complicate transportation and commercialization domestically, and major international trade distortion, principally in the form of tariffs, strains international trade.  Moreover, Colombia should capitalize on comparative advantages including traditional export products, such as coffee and sugar cane, as well as non-traditional exportables, such as dragon fruit, asparagus, or pineapple. Most importable products, such as rice, barley, soybeans and wheat, are simply not competitive.

Looking to address these key challenges, the government has channeled resources into the strengthening of agricultural research institutes, such as Corpoica.  While scientific advances are part of the solution, they may fail to address the fundamental question: How can innovative technologies that can improve productivity be adopted as real-life solutions for farmers?

A difficult question in any development context, Colombia’s on-going armed conflict makes the task of answering that question all the more complex. Decades of paramilitary and guerilla activity have served as a huge impediment to agro-industrial development. Rural farmers and agroindustrialists threatened by the possibilities of land seizure, forced migration or exploitation are wary of investing in more costly, but more profitable, long-term crops.  Instability and uncertainty will continue to characterize the future of the agricultural sector unless a solid foundation in consistent, high-demand crops can be cultivated in Colombia.

Similarly, Colombia’s recent economic growth has come primarily from the mining and energy industries. Rapid growth in these sectors poses a number of threats to a long-term stable economy.  First, there is the risk of de-industrialization and the inevitable “Dutch disease” reverberations.  Second, mining activity inherently involves a variety of social, cultural and environmental threats from which Colombian territories will not be exempt. Third, including the area where mining claims overlay agricultural territory, Colombia dedicates more land to mining concessions than to productive agricultural.

Considering the complex policy environment in Colombia, meeting the challenges of the agricultural sector in the second decade of the 2000s will be no small challenge for Colombian policy makers. Negotiating the peace process, ensuring human rights, creating land access and ownership policies, protecting the rights of farmers and improving public investments will be fundamental strategies for strengthening the sector. The key to balanced, healthy economic growth is the diversification of production, and in Colombia, that starts with agriculture.  

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Por (By): Rafael Isidro Parra-Peña S.:Economista y Analista de Políticas. Trabaja en el tema Vinculación de los  Agricultores a los Mercados, Área de Investigación en Análisis de Políticas (DAPA, por sus siglas en inglés) del CIAT. / Economist and Policy Analyst working on the Linking Farmers to Markets Theme (LFM) of CIAT’s Decision and Policy Analysis (DAPA) Research Area.

The english version of this blog post has been improved by Mark Lundy and Vail Miller, lead scientist and visiting researcher from the University of California-Los Angeles (UCLA) at LFM-DAPA-CIAT, respectively.

Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente las de la organización a la que pertenece /Any opinions stated herein are those of the authors and do not necessarily reflect those of the organizations they represent.

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One response to Productividad agrícola de Colombia: retos y temas pendientes / Agricultural productivity in Colombia: current challenges and unresolved issues

  • Fidel Egas says:

    Muy interesantes los datos sobre la mejora de la productividad de Colombia, y de otros países de esta región latinoamericana como Ecuador.

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